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Volver a leer este libro
April 21, 2026
Posted 2 hours ago by
El partido vivido por el Unicaja y su entorno este pasado domingo en Granada frente al Covirán termina pasando a esa particular galería de los horrores que habíamos dado por controlada de alguna manera en Málaga, pero que de manera natural vuelve a abrirse a poco que no se vigile.Que el equipo de Ibon Navarro pierda esta temporada nos tiene que extrañar lo justo, no en vano el contador de derrotas va por dieciséis.

En serio, da igual traer aquí los datos de años anteriores para refrendar lo que a simple vista ya es palpable: el equipo está en caída y no se adivina el final de la misma.Siempre se dice que la victoria tiene multitud de padres y que la derrota es huérfana. Aquí, lo que se multiplica son los dedos acusadores señalando culpables bajo el lema «ya lo decía yo», apuntando a la continuidad de unos, la marcha de otros y lo errores cometidos a la hora de aplicar el saber hacer que antes valía y que ahora, todo bajo la sabia apreciación de quien no se juega nada, es un desperdicio simplemente porque ya no se gana.Planteamientos que ya estamos acostumbrados a escuchar por ahí aparte, lo cierto es que hemos sufrido partidos de los que nadie puede sentirse orgulloso ante Breogán, Andorra, Canarias, Bilbao o Wurzburg, sin olvidar el aquelarre de la Copa del Rey frente al Real Madrid. Todos, llevan a cabo una traición a todo aquello que este mismo equipo puso en valor hace nada.El día de la retirada de la camiseta de Carlos Cabezas, el 24 de octubre de 2021, el histórico 10 del club dijo «la camiseta que lleváis puesta pesa mucho, tenéis que sudarla lo máximo y dar todo porque es un sentimiento brutal lo que tenéis ahí». Un mensaje que le dio a la plantilla de aquella temporada, que trae ahora de vuelta los peores momentos de la historia cajista reciente.Aquello se olvidó tan rápido, gracias a los resultados, que se había normalizado que uno de la universidad de Yonosedónde Esteit fuera más malaguita que Chiquito de la Calzá. Por otra parte, algo tan consustancial a Málaga como los espetos es eso de endiosar a los de fuera. Pero al final, el tiempo y la competición nos devuelven a la realidad. Y ahí la digestión se pone pesada.Porque no se puede sobreactuar y pedir fusilamientos, pero lo de Granada no sé como calificarlo sin meter la palabra decepción histórica o preguntar si de verdad entienden como profesional la actuación mostrada el domingo.Y es que hay elementos estadísticos, temas tácticos y todo eso que nos sabemos de memoria, pero lo de la falta de energía en un profesional es como si un religioso dice que no tiene fe. Estar en la cancha y asistir impertérrito a que un rival prácticamente descendido te haga un 44-26 en rebotes (como dato, antes del domingo, la media de cada uno era 33,2-34,9), da una foto muy difusa, porque no se me ocurre ningún aspecto del juego que tenga tanto que ver con las ganas, el deseo, el coraje y el amor propio como ganar la lucha por un rebote.Para mí lo peor de todo es que ya no nos valen ni los empleados de la limpieza de Los Guindos. Que si cambio de ciclo, que si dimisiones Vamos, Málaga en estado puro. Es más, me atrevería a decir que si el equipo quedara séptimo en la ACB y cayera en cuartos de final en el play off, y ganase la FIBA BCL, no se rebajaría la ira de los que piensan que lo exigible en Málaga es ganar al menos tres títulos por temporada, porque que nadie se olvide que la Intercontinental 2025/2026 ya está en las vitrinas de Los Guindos.Pero ni una cosa ni la otra. Si ocurriera lo que mentalmente a día de hoy es un milagro (ganar la Final a Cuatro de Badalona), no queda otra cosa que darle una vuelta a todo esto, aunque no sé ni para qué lo pongo, porque seguro que los que tienen que hacerlo ya están sobre el tema, incluso si hubiera mediado una victoria en Granada. Porque una cosa es hacer obligatorio lo extraordinario y la otra es pensar que con sacar una camiseta con un abanico el rival te pone la alfombra roja.Habitualmente llamo a la sensatez y a la madurez, y creo que hay que seguir haciéndolo. Los responsables del club, ya sea en los despachos como en la cancha, conocedores de los condicionantes del mercado, la competición y los rivales, son los que tienen que hacer su trabajo para evitar repeticiones de esto actual, o lo vivido hace muy poco.Porque este libro ya lo he leído hace nada. Y no vamos a arreglar esto repudiando a tal o cual miembro del equipo, ni siquiera sacando a pasear nuevamente el discurso del embajador del club, cosa que por otro lado, desde la ternura que nos dan los sentimientos, todos pensamos que no es necesario decírselo a los que tienen que jugar porque tienen que traerlo de base.
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