Una deuda galopante y falta de fichajes: cuarenta años del descenso del Valencia CF a Segunda División
0
Sports

Una deuda galopante y falta de fichajes: cuarenta años del descenso del Valencia CF a Segunda División

April 13, 2026
SPORT
Scroll

Hay descensos que nacen en una mala tarde y otros que llevan años incubándose. El del Valencia CF pertenece a la segunda especie. El 12 de abril de 1986, el equipo cayó 3-0 en el Camp Nou; un día después, el empate entre Cádiz y Betis lo dejó matemáticamente condenado. La historia oficial del club sitúa en ese desenlace el final de 55 temporadas ininterrumpidas en la élite del fútbol español, un corte brutal para una entidad que hasta entonces se medía por Ligas, Copas y noches europeas, no por cuentas de supervivencia.Pero el Valencia CF no descendió en Barcelona.

Una deuda galopante y falta de fichajes: cuarenta años del descenso del Valencia CF a Segunda División

Cayó mucho antes, en los balances, en las promesas incumplidas y en una decadencia que venía de atrás. El propio club explicaba entonces que el Mundial de 1982 dejó un fuerte endeudamiento porque las obras de acondicionamiento del estadio corrieron a cuenta de la entidad, y enlaza ese golpe con el empeoramiento social y deportivo de los años siguientes. De hecho, en 1983 un gol de Tendillo ante el Real Madrid (que se jugaba la Liga) en Mestalla en el último encuentro de aquel campeonato evitó la pérdida de la categoría.Los números, de hecho, eran de rescate. En septiembre de 1985, la deuda del club de Mestalla, presidido por Vicente Tormo, superaba los 1.700 millones de pesetas, la más alta del fútbol español en ese momento, con más de 500 millones pendientes con la Hacienda pública y la previsión de otro presupuesto deficitario. La historia oficial del Valencia CF, al resumir ese tramo de 1983 a 1985, eleva el agujero a más de 2.000 millones de pesetas y añade otro síntoma de decadencia: la caída acusada del número de socios. Dicho de otro modo, el club arrancó la 1985-86 ya fatigado antes de que empezara a rodar el balón.Los jugadores, sin cobrarEse ahogo del despacho se filtró al vestuario. El club admitía que muchos jugadores no cobraban sus fichas y que los fichajes llamados a elevar el nivel, como Muñoz Pérez y Sánchez Torres, pasaron “con más pena que gloria”. De hecho, el ariete cerró aquella Liga con un solo gol. Al mismo tiempo, la crisis empujó al Valencia a apoyarse cada vez más en jóvenes de la casa, como Quique, Voro, Arroyo, Fernando o Fenoll, un contexto en el que la cantera dejó de ser una elección estratégica para convertirse en una necesidad económica. La lesión de Robert Fernández durante cinco meses también pasó factura al equipo.Luego llegó la tabla, que es donde el fútbol deja menos margen para el maquillaje. El Valencia cerró aquella Liga con 8 victorias, 9 empates y 17 derrotas, 38 goles a favor y 62 en contra, y acabó 16º (solo había 18 equipos en Primera División), a un punto del Cádiz, que marcó la permanencia. La caída fue especialmente cruel en la segunda vuelta: entre las jornadas 18 y 30 encadenó 13 partidos sin ganar, con 4 empates y 9 derrotas. En toda la Liga solo fue capaz de ganar dos veces lejos de casa, en Cádiz y en Sevilla; demasiado poco para un club que cargaba con el peso del escudo y con el miedo en las botas.Di Stéfano no obró el milagroEl punto de quiebra tuvo forma de goleada. En la jornada 22, el 6-0 de Atocha frente a la Real Sociedad desencadenó la destitución de Óscar Rubén Valdez, y el club recurrió a Alfredo Di Stéfano, el técnico que consiguió la Liga de 1971, para intentar una reacción de urgencia. Ni el nombre ni el pasado bastaron. Las victorias ante Sevilla y Hércules dieron aire en las dos jornadas anteriores al desenlace, pero la derrota 3-0 (con goles de Urbano, Pichi Alonso y Schuster y 5000 valencianistas en las gradas del estadio) de un Valencia CF entregado y sin alma el sábado 12 de abril en el Camp Nou dejó al club a merced de otros resultados. Pese a que la plantilla valencianista confiaba en la profesionalidad de los jugadores del Betis, el empate lógico un día después entre Cádiz, entrenado por el exvalencianista Paquito, y béticos facilitó la salvación matemática de los gaditanos y la condena definitiva del Valencia CF, que hasta ese momento se había convertido en el cuarto club de España con sus cuatro ligas y cinco copas, además de entorchados internacionales, como las dos Copas de Feria, la Recopa y la Supercopa.La grada, mientras tanto, ya jugaba otro partido desde semanas antes: el del desencanto. Tras la derrota ante el Athletic en marzo de 1986, se produjeron incidentes en las inmediaciones del entonces Luis Casanova, insultos al presidente Vicente Tormo e incluso intentos de agresión al salir del estadio. Pocos días después, el la prensa ya informaba de los planes de un club obligado a pensar en rescindir contratos para adaptarse a Segunda, con salarios y fichas pendientes y con el temor de perder todavía más masa social: de los 31.500 socios alcanzados en los setenta había caído a 16.000, y los más pesimistas temían un desplome mucho mayor.El Valencia no desapareceráPedro Cortés, directivo de aquel Valencia que acababa de descender, se mostraba “muy triste” y “no podemos estar satisfechos”, ya que, decía, “con la historia que tiene el Valencia, bajar a segunda división es un lugar que no le corresponde y la afición no se lo merece”. El que años después sería presidente, apostaba, en una entrevista a TVE, por abrir “un periodo de reflexión, pensar en lo que se ha hecho mal para que esto no vuelva a ocurrir”. Cortés descartaba “aferrarse a la poltrona” y anunciaba que pondría su cargo a disposición del presidente Vicente Tormo, quien dimitió días después. En todo caso, vaticinaba que el Valencia, pese a la deuda de 2.000 millones de pesetas, “no desaparecerá porque tiene una gran afición detrás”.Por su parte, el centrocampista Robert Fernández reconocía que el descenso del Valencia era fruto de “un cúmulo de errores” que “ha pasado factura” y que “ha influido en el terreno de juego”. Entre esos factores el económico: “Sin dinero, un equipo de fútbol no tiene poder, y los resultados no han acompañado, el equipo no ha respondido, además de lesiones, sanciones y arbitrajes”. También reconocía la influencia negativa de tener a muchos jugadores jóvenes sin experiencia para luchar por la permanencia: “ha sido una gran responsabilidad para todos ellos”. El jugador de Betxí, que ese verano sería traspasado al Barcelona para aliviar las maltrechas cuentas, incidió en la necesidad de “tener tranquilidad y hacer lo mejor posible para que el Valencia CF vuelva a ser lo que es”.Pep Claramunt: No me sorprende; se veía venirLa leyenda Pep Claramunt reconocía un día después de consumarse el descenso que «todavía me cuesta creer que el Valencia haya bajado a Segunda. Nadie se lo podía creer, pero los desbarajustes y las malas actuaciones de las diferentes directivas, desgraciadamente, han llevado al equipo al descenso. No me viene de sorpresa, pues hace dos o tres temporadas ya lo anticipé, al ver como en el Valencia se estaban haciendo las cosas muy mal, sin orden ni concierto». De cara al futuro, el de Puçol abogaba por “que tener la cabeza muy fría y saber en qué situación nos encontramos. Antes, cuando yo jugaba, el club tenía un prestigio y un respeto. Ahora hay que empezar de nuevo».Por su parte, otro histórico del Valencia como Bernardino Pérez, Pasieguito, explicaba que además de que en los últimos partidos “no se estaba jugando todo lo bien que se tiene que jugar”, el de Hernani apuntaba a “malos arbitrajes. El caso del encuentro frente al Sevilla fue denigrante: al Valencia le quitaron dos puntos que valían mucho en esos momentos. Los jugadores estaban en baja forma física y, por ejemplo, Roberto ha estado sin jugar durante cinco meses.» Pese a todo, Pasieguito afirmaba que las “esperanzas todavía están en pie, y es ahora cuando hay que luchar más y es también ahora cuando más cuidado hay que tener con el equipo».El ascenso un año despuésY, sin embargo, de aquel golpe nació también una reacción. El Valencia regresó a Primera al año siguiente y de esa travesía salió una base de futbolistas valencianos y valencianistas que sostuvo la reconstrucción, y el posterior regreso a Europa de la mano de Víctor Espárrago. Además, el descenso unió a la afición entorno al equipo y ganó en masa social para volver a la élite.

SPORT
SPORT

Coverage and analysis from Spain. All insights are generated by our AI narrative analysis engine.

Spain
Bias: center
You might also like

Explore More