
Toni Fidalgo, con LA NUEVA ESPAÑA: "La salvación del Real Oviedo no es imposible: el corazón me dice una cosa, y la cabeza, otra"
April 1, 2026
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Antonio Fidalgo Fernández, más conocido como Toni Fidalgo (Avilés, 1952), es periodista y fue adjunto a la presidencia de LaLiga. Pero lo más importante es que lideró uno de los partidos más importantes en la historia del Oviedo: el de la supervivencia del club en 2012. Aquel año está grabado a fuego en la memoria de la afición oviedista, cuya resistencia a que el club desapareciera provocó un movimiento mundial que logró salvar al cuadro carbayón que ya es historia del fútbol.

La permanencia está complicada. Muy complicada, especialmente porque a la plantilla no da. Su elaboración es un poco fracaso, hubo muchos errores. Además, tampoco se acertó con los entrenadores. Pero bueno, es difícil hacer una valoración sin estar dentro.¿No le gusta Almada?Prefiero no personalizar. Es una apuesta de quien manda y ellos son los que tienen que lidiar con los fracasos y con los éxitos, si los hubiera. El fútbol es así, es muy complicado.¿Cómo valora la gestión de los que mandan?Creo que han tenido dedicación, pero este año no han acertado. Ahora se centraron mucho en temas extradeportivos y creo que todos esos esfuerzos deberían haber estado más centrados en crear una plantilla buena. Especialmente desde la secretaría técnica. Y luego, no sé si hubo problemas de dinero para fichar, no tengo ni idea. No sé si es por eso por lo que se equivocaron en el mercado. Hay muy pocos jugadores que den la talla en Primera, el equipo se quedó corto.¿Tiene relación con el Grupo Pachuca y su entorno?No, no tengo prácticamente ninguna. La tuve el primer día en una reunión que organizó LA NUEVA ESPAÑA. Estábamos Eugenio (Prieto), Manolo Lafuente y yo. Y ese día vino Jesús Martínez, que me pareció un personaje educado y muy metido en el fútbol. Pero hay una cosa que me parece que es indispensable. El fútbol mexicano no se parece al europeo. No me gusta hablar así porque todo esto me podría haber pasado a mí. Pero, a veces, estas cosas pasan. Quizás les faltó experiencia.¿Por qué no asistió a la celebración del centenario?No sé si me invitaron, pero no hubiera ido, no me gustan esos actos. Sí que me invitaron a la presentación del centenario. Que, por cierto, me marché cuando vi que había personajes allí que me asombraron. Cuando lo vi, no me lo podía creer.¿Cree que la historia del Oviedo está mal contada?La historia está relativamente bien contada en el libro que escribió Álvaro Ruiz de la Peña, catedrático de la Universidad de Oviedo: Calvario y Resurreción, se titula.Ni todos son tan buenos ni todos tan malos.No. Parte del oviedismo ha sido muy injusto con Eugenio Prieto. No se puede estar todos los años que estuvo él de presidente jugando en Primera y en la UEFA y que no se reconozca. Tuvo muchos aciertos. En el caso de Manolo Lafuente, bajó de Segunda a Tercera, pero también lo subió luego. A mí me pilló la parte mala. La primera vez duré 28 días porque aquello metía miedo. Cuando entré en el consejo había gente que ayudaba, pero otra solo quería figurar. Y menos mal que no volvimos a bajar. Luego llegó el alcalde Agustín Iglesias Caunedo y me pidió que ayudase. Ahí estuve acertado porque nos dejaron trabajar. No teníamos nada: los jugadores que quedaron libres se fueron y no podíamos pagar a nadie, ni al personal. Y, naturalmente, no teníamos para fichar; hicimos un equipo simplemente para salir a jugar.Sin embargo, compitieronTeníamos gente que sabía de fútbol y ese equipo acabó rindiendo bien. Si no llega a ser por el Eibar, que ese año subió a Segunda y luego a Primera Ahí tuvimos muy mala suerte. Habíamos eliminado al Recreativo y resulta que luego nos toca el peor que nos podía tocar, el Eibar, que tenía un equipazo tremendo.Echando la vista atrás, es cierto que pasó por una época muy dura.Pero fue muy bonita. Y sí que es cierto que el relato está un poco torcido, pero lo que tengo claro es que fue la afición la que nos salvó. La llegada de Carso fue un regalo divino, aunque la causa de disolución ya estaba salvada por la afición. La llegada de Slim remató la faena. ¡Es que no teníamos ni bolígrafos! El dinero que el club iba recaudando de la venta de acciones no lo podíamos llevar al banco y Vili lo guardaba en calderos. En esos meses el famoso entorno, que luego nos fastidió, estuvo debajo de la mesa, a la sombra. Era verano, igual hacía demasiado calor (risas) Hasta que no llegaron los Slim no aparecieron. Pero bueno, así conseguimos salir adelante; fichamos cinco o seis jugadores buenos y quedamos terceros. Cuando llegó Arturo Elías fue, para los ambiciosos, una explosión de luz. Y ahí empezaron las ambiciones. Pero ahí me hice a un lado, a pesar de que Carso quería que siguiésemos. Ya llevaba treinta y tantos años en el fútbol. Me causaba un trastorno tremendo. Luego entró el presidente que no quería la presidencia.La compra de acciones para salvar al club dice mucho de esta afición.Tengo el recuerdo de un paisanín que no tenía nada más que siete euros; aun así hizo cola y cuando llegó, tuve que dejarle tres euros porque él quería ayudar al Oviedo.¿Qué recuerdo cree que tiene el oviedismo de usted?Hombre, yo me siento satisfecho. Voy por Oviedo y hay gente que todavía me lo agradece, y mire cuántos años han pasado. O sea que estoy profundamente satisfecho. Es más, tengo unas grabaciones de todo el mundo cantando aquello de Fidalgo, quédate. Y eso que estuvimos sin cobrar ni un duro, gastándonos el dinero en gasolina, en teléfono... Yo tenía que ir todos los días desde Avilés, por ejemplo.¿Esperaba en los años más duros que el Oviedo terminaría cumpliendo cien años?No, no lo pensé en ningún momento. No estaba en esa historia. Yo, con que de momento se salvara el futuro inmediato, estaba contento.¿Qué le pareció lo que sucedió anteayer en Cornellá con los cánticos racistas?Me pareció mal. Pero los responsables son los políticos. La presión de la emigración ya es insoportable.¿Cree usted que la salvación es imposible?Imposible no es; el corazón me dice una cosa y la cabeza otra. Quedan nueve partidos y hemos ganado cuatro en toda la temporada. Pero bueno, todavía hay un pequeño halo de esperanza, y si se baja, que sea para regresar rápido, que no nos pase como al Zaragoza, por ejemplo.
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