
Tétanos en Cataluña y brote de meningitis en Reino Unido: ¿cómo protegernos frente a enfermedades graves?
April 6, 2026
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Los recientes casos del joven ingresado grave por tétanos en Cataluña y el brote mortal de meningitis en Reino Unido nos recuerdan que las enfermedades prevenibles siguen siendo una amenaza real. Aunque muchos piensan que las vacunas son solo cosa de niños, los adultos también corren riesgo de enfermedades graves como el tétanos, la neumonía o la meningitis.

El doctor Valentín Pineda, pediatra de la sección de Infectología pediátrica del Hospital Universitario Parc Taulí. Sabadell, Barcelona. Profesor asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro del Comité Asesor de Vacunas de la AEP, y la doctora Irene Rivero, pediatra clínico en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, nos explican por qué la vacunación en la edad adulta sigue siendo una asignatura pendiente en España y cómo una correcta inmunización a lo largo de la vida puede prevenir complicaciones, hospitalizaciones e incluso muertes.donde repasa su vida desde la infancia hasta su transición, el proceso más importante de su historia.El caso de Cataluña es el primero grave desde 2013Solo ha habido un caso grave recientemente: un niño de 17 años en Cataluña. El tétanos no está erradicado porque se encuentra en superficies, tierra y excrementos de animales, por lo que la vacunación de humanos sola no puede eliminarlo completamente, señala el doctor Pineda. Eso no significa que sea frecuente. Gracias a la vacunación en la infancia y en la edad adulta, y a los refuerzos tras heridas sospechosas, la enfermedad se mantiene bajo control. Actualmente, se reportan entre 3 y 4 casos al año en España, la mayoría leves. La mortalidad por tétanos grave es de aproximadamente 10, por lo que estos números son esperables. El caso en Cataluña es el primero grave desde 2013 y, según la prensa, el paciente no estaba vacunado. Image ID: 90773676 Tétanos: ¿qué pasa si me pincho con un clavo oxidado? ¿Me tengo que vacunar? Freepik /clip/7ae072b3-25b5-462c-816f-618a02a55ebd_source-aspect-ratio_default_0.jpg 1200 775El riesgo de otras enfermedades, como la meningitis y la neumonía, que suelen presentar un cuadro grave, ha disminuido mucho en los últimos años. Sin embargo, la cobertura vacunal en adultos no es igual que en niños, y por ello los riesgos son más altos en adultos. Esto sigue siendo una asignatura pendiente: debemos mejorar la vacunación en adultos para prevenir enfermedades graves. Y es que, como recalca el especialista, las coberturas en adultos no son buenas. Una perspectiva que también comparte la doctora Rivero. Los adultos también tienen riesgo de enfermar, siguen expuestos a enfermedades prevenibles y, en algunos casos, a complicaciones graves. Vacunarse no solo reduce el riesgo de hospitalización y muerte, sino que también protege a la familia y a las personas más vulnerables del entorno. Huecos de protecciónDejar las vacunas pendientes después de la infancia implica perder una protección que sigue siendo necesaria en la vida adulta, matiza la pediatra. Eso puede traducirse en más riesgo de contraer enfermedades prevenibles, de sufrir cuadros más graves y de transmitirlas a personas vulnerables del entorno. Además, con el paso del tiempo algunas defensas disminuyen y otras vacunas requieren refuerzos, así que retrasarlas deja “huecos” de protección. En la práctica, esto significa más probabilidad de enfermar, de complicaciones y también de tener que afrontar brotes que podrían haberse evitado, cuenta la doctora Rivero.Además, la respuesta inmunológica no es la misma a lo largo de la vida. En lactantes y niños pequeños, la madurez del sistema inmune limita la respuesta a vacunas polisacáridas puras (no inmunógenas antes de los 2 años), mientras que en adultos mayores predomina la inmunosenescencia, con menor producción de anticuerpos neutralizantes y duración más corta de la protección.Además, en condiciones de inmunodepresión -como en pacientes oncohematológicos, trasplantes o con terapias biológicas- la respuesta a vacunas inactivadas es subóptima, requiriendo dosis adicionales o pautas individualizadas; mientras que las vacunas vivas atenuadas suelen estar contraindicadas. Estas variaciones exigen adaptar las pautas: edades mínimas específicas por vacuna, refuerzos o contraindicaciones en grupos de riesgo y vigilancia de la inmunogenicidad para maximizar la efectividad. Mayor accesibilidad y concienciaciónPara el doctor Pineda hay que hablar de estas enfermedades, explicar que existen y que las vacunas son eficaces. La clave es sensibilizar a los profesionales sanitarios, porque todos los estudios muestran que la cobertura aumenta cuando el médico recomienda personalmente la vacunación y está convencido de su importancia. Para aumentar la protección de la población frente a enfermedades prevenibles graves se necesitan medidas integrales que combinen prevención a lo largo de toda la vida con mayor accesibilidad y concienciación, hace hincapié la doctora Rivero. Y esto pasa por implementar calendarios vacunales desde el embarazo, pasando por la infancia-adolescencia y continuando en la edad adulta, aprovechando cualquier contacto sanitario para revisar el estado vacunal. También por formación intensiva de profesionales para recomendar vacunas activamente, campañas de educación continua vía medios y redes sociales, facilitar el acceso gratuito y rutas asistenciales eficientes, y alianzas con farmacias y autoridades para identificar grupos de riesgo.Todas estas estrategias permitirían reducir hospitalizaciones, mortalidad y brotes, consolidando la vacunación como pilar de salud pública, puntualiza.
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