
En Abegondo, el pasado sábado, As Celtas no solo dijo presente en la pelea por el subcampeonato de 2ª Federación, que otorga billete para los cruces de ascenso. También vivió el debut con la casaca céltica de Paula González (Vigo, 2004). Otra viguesa más, sí pero con una historia de superación (y de tantas alegrías como dudas y miedos) excepcional.Paula González Jorge se lesionó un 18 de agosto de 2024 en un amistoso de pretemporada, para volver a un partido, ya de competición oficial, 571 días más tarde. Entremedias, la incertidumbre lógica que persigue a cualquier futbolista con una lesión de larga duración. Formada entre el Coruxo FC y el San Miguel, Paula llegó a la UD Mos de Telmo González en 2018 desde el infantil del conjunto de San Miguel de Oia. Y durante seis temporadas se hizo con la titularidad en el centro de la zaga aurinegra, un año en 1ª Autonómica y cinco en 1ª Nacional, 3ª Federación desde 2022.Luego llegó el acuerdo Mos-Celta y la «4» se convirtió en una de las elegidas por Humberto Lede, el cerebro de la transición, para pilotar el proyecto de juego de As Celtas. Pero aquel día de verano en A Madroa ante el Vitoria de Guimaraes luso «en los minutos finales rompí; quedaba poquito», recuerda. Rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. «No hubo ni menisco ni nada», abunda en declaraciones a FARO. Tampoco recaídas posteriores, solo que «al hacerme un injerto del tendón cuadricipital, la rodilla tenía que ir acostumbrándose, es decir, era un proceso un poco más largo», manifiesta. Y el 16 de enero, el alta médica.Hasta el sábado. «Me enteré justo calentando. Salí en el minuto 50 [a calentar] y en el minuto 75 Vicky me llama y me dice: ‘Pau, vente, vas a entrar de carrilera izquierda, confío en ti. Todo el trabajo tiene su recompensa, disfrútalo que te lo mereces y a por todas’.Su regreso ha sido el mejor fichaje invernal posible. «Para mí fue el debut soñado: jugar contra el Dépor, ganar y tener mis primeros minutos», reconoce. Quince minutos y cinco más de descuento. Y a alto nivel.«Fue muy especial», se reafirma. No hubo lloros de alegría ni sobresaltos. «Tenía que estar concentrada en el partido, estaba tranquila -dentro de lo que cabe, porque estás nerviosilla tras tanto tiempo- pero al acabarlo ya fue una liberación: debuté, tuve mis primeros minutos y ha sido el principio de dejar atrás la lesión y volver a disfrutar». La ovación del público vigués desplazado a Abegondo también la ayudó. Adiós a un largo calvario.«No eres consciente de todo el proceso hasta que te pasa. Al principio es muy difícil. Cuando más lloré fue por eso, por tener que estar fuera de los terrenos de juego durante mucho tiempo. No sabes cómo va a ir el proceso, si se puede complicar o no. Una vez que vas avanzando y que va bien, entonces vas con más alegría», Una frase para resumir cientos de días alejada de los terrenos de juego.Paula explica su calvario con la naturalidad de quien ya lo ve con cierta distancia, reforzada anímicamente porque ha superado un largo proceso de recuperación. Y porque el club (Lede el primero) supo planificar a largo plazo, sabiendo que la futbolista era un valor seguro a futuro. »Desde que me lesioné tuve esa duda de qué pasaría para el año, pero el club me brindó confianza desde el principio. Confiaron en mí y me dijeron que iba a estar aquí y que iba a debutar». Dicho y hecho. Renovación en verano -igual que la capitana, Lara Martínez- y volviendo a la zaga. Y no, no se olvida de nadie: «Muy agradecida tanto a mis compañeras como al club y a mi familia, porque han estado siempre».Y ante el Dépor B «me vi bien. Obviamente me faltan cosillas, pero eso se va cogiendo conforme tiene minutos en los partidos. Me vi rápida. Las sensaciones, muy buenas», confiesa sin pausa, sabedora de que supo anticiparse, ir al corte, recuperar, pese a que entró a pie cambiado para defender por la izquierda. La paciencia también multiplicó prestaciones. «Estas semanas me ayudaron para coger más ritmo y ponerme a la altura. Me encuentro muy bien y con mucha confianza. Ni miedo ni nada».Incorporada de pleno derecho a la dinámica competitiva, sabe como el resto de componentes de la plantilla que el ascenso es una opción. «Somos conscientes de la situación. Sabemos que si ganamos estos cuatro partidos que nos quedan, vamos a estar ahí. Los otros equipos también tienen que jugar así que hay que pensar partido a partido». De hecho, «no doy por campeón al Athletic B. El 26 de abril ya se verá». Esa es la fecha de la última jornada de la fase regular. Reconociendo que «tuvimos como quien dice un desliz con esos empates en casa» (Villalonga y Racing), «la victoria en A Coruña fue un subidón y nuestro objetivo está claro: ganar cuatro partidos para meternos ahí».Aunque carecen de presión de club -es un proyecto a medio y largo plazo-, Paula González reconoce que «tenemos un objetivo. Es nuestro segundo año, nuestra primera temporada en 2ª RFEF y creo que estamos dando unos resultados muy buenos. Estamos viendo que sabemos competir, que jugamos hasta el final y que ya lo tenemos cerquita. Como quien dice, está a nada. Así que si podemos ascender ¿por qué no?».En el universo céltico, a Paula solo le queda opinar sobre la afición y Balaídos. La hinchada «es nuestra jugadora número doce, como siempre decimos. Estamos muy contentas porque nos vemos muy apoyadas, arropadas ganemos o perdamos». Y el coliseo celeste es su debilidad. «¿A quién no le gustaría volver a jugar en Balaídos, el estadio de la ciudad, del equipo de tu ciudad? Para nosotras es el templo. Tengo esa espinita y ojalá pueda jugar ahí ¡y debutar en A Madroa!».
March 28, 2026