
Opinión | El Mallorca resucita y entierra al Madrid
April 4, 2026
SPORT
El Mallorca ha decidido salvarse por méritos propios. Ha elegido la vía heroica para quedarse en Primera, dejando de lado la especulación con los enemigos próximos para resucitar ante el equipo más laureado del planeta. Adelantarse por una vez al Madrid de Mbappé y nadie más tiene mérito. Repetir la maniobra supone una gesta insultante. De ahí que los mallorquinistas no solo recuperan la vida tras su calvario particular, sino que entierran además a un gigante con los pies de barro y la cabeza del mismo material.

Para que se entienda, la suma de Güler, Brahim y Manuel Ángel no iguala a las prestaciones de un solo Kroos o Modric.El Mallorca sustituyó la cobardía por el coraje. La clave de su éxito radica en preferir el despliegue al repliegue. O Demichelis es un kamikaze que no respeta las jerarquías, o tenía muy estudiadas las debilidades de un equipo que no merece ganar la Liga. Con el uno a cero para los mallorquinistas, el entrenador argentino sustituye a dos centrocampistas por dos atacantes, y Joseph acabaría siendo decisivo en el gol que redime a Muriqi de su penalti fallado ante el Elche. Solo Mbappé supera esta temporada al kosovar, pero no en la semana de Resurrección. Es imposible descender si has ganado al Madrid, aunque al Mallorca le conviene atesorar la desconfianza que ha disfrazado de falsa inocencia, para sorprender por dos veces la prepotencia blanca. Y sin embargo, nadie puede negar que el desarbolado y ‘desarbeloado’ Arbeloa repasó con mimo los vídeos mallorquinistas. Seguramente se tranquilizó con la jugada en que un defensa bermellón le da un pase de gol en el área propia a un jugador rival. Y el entrenador blanco se echó a dormir. Es correcto afirmar que la deficiente trayectoria del Mallorca ha propiciado una victoria histórica. El planteamiento de Demichelis fue impecable porque le salió bien, el único criterio de verdad que admite el fútbol. Solo se equivocó en vestir una camisa blanca, aunque desde luego merece dirigir esos colores, a diferencia de un Arbeloa que debió empezar a preocuparse cuando observó que un rival inferior le desafiaba con una alineación más ofensiva que la propia. Y desde luego que el Madrid salió ofendido.Tras las derrotas de Elche y Levante, porque da la impresión de que hay un puñado de equipos que no desean permanecer en Primera, un empate ante elMadrid era casi un éxito utópico para el Mallorca. El equipo dobló la apuesta, hizo saltar la banca y la blanca, pero no olviden los tres mano a mano victoriosos de Leo Román frente al solitario Mbappé, el hombre orquesta del Madrid. Un solo acierto del francés, y la tradición se hubiera impuesto a la proeza.De cara al futuro, lo mejor que puede decirse del Mallorca es que no se basó en individualidades, sino en una solidaridad marxista, incluida la desfachatez insultante de presionar hasta las salidas de balón del Madrid. Aunque a los mallorquinistas no les importe, han abierto una vía de inseguridad en un equipo blanco más basado en su leyenda que en sus prestaciones.En fin, un Mallorca-Real Madrid solo puede acabar con la convicción de que se condenará con un año de prisión a los centenares de españoles que cantaron “Musulmán el que no vote” en Cornellà. Es la pena que pagó el joven mallorquinista que insultó al inoperante Vinicius enSon Moix.
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