
Opinión | Creer en la victoria es ganar
April 4, 2026
SPORT
Todos los triunfos valen tres puntos, pero hay algunos que aportan un impulso especial por lo inesperado. Ganarle a un Real Madrid que se juega la Liga pertenece a esa categoría. La forma de afrontar el partido suele ser determinante, y este sábado los dos banquillos lo encararon desde perspectivas radicalmente distintas.Arbeloa confesó que antes del encuentro le habían saltado 714 alarmas.

A la vista está que no fueron suficientes, y su alineación inicial lo delata. Prescindió de Vinicius, de Tiago Pitarch y hasta de Bellingham, a quienes recurrió cuando vio que el partido se le escapaba. En su planteamiento, el triunfo debía caer por inercia, como fruta madura. Pero no contó ni con la actuación monumental de Leo Román ni con lo que Demichelis tenía preparado. El argentino no se arredró ante el desafío. La baja de Raíllo abría dos caminos: apostar por el relevo natural de David López o reinventar la defensa con Mascarell como central y sumar a Sergi Darder a un centro del campo repleto de talento. Optó por lo segundo. Una media con el artanenc, Pablo Torre, Morlanes y Samu Costa. Y aún guardaba una sorpresa más: la entrada de Luvumbo, descomunal en el desborde y en la agresividad ofensiva, en lugar de Jan Virgili. El mensaje era inequívoco: el Mallorca no salía a empatar, salía a ganar.Son Moix, a reventar, empujó a un equipo que se atrevió a jugarle de tú a tú a los merengues hasta el último suspiro. Con un descaro impropio de quien se enfrenta a un gigante, como demuestra la decisión de retirar a tres centrocampistas para dar entrada a un central y dos delanteros, un movimiento que sobre el papel rozaba la temeridad. Ni siquiera el gol de Militao, tras una acción a balón parado, hundió a los rojillos. Y el premio llegó en forma de justicia poética: el gol de Muriqi coronó un partido valiente, bien leído y mejor ejecutado.
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