"Hubo un momento en el que me sentía invencible"
April 2, 2026
SPORT
Pocas veces tiene uno la oportunidad de cruzarse con un campeón del mundo. Y menos aún, de que éste te regale un show privado. Precisamente es lo que hizo el grandísimo Toni Bou en su visita a la redacción de SPORT y Prensa Ibérica en L’Hospitalet. Una experiencia inolvidable y que sin duda dejó una profunda huella entre los empleados y directivos que la pasada semana pudieron disfrutar en directo con los espectaculares equilibrismos del rey del trial.Bou, que en octubre cumple 40 años, se ha marcado un desafío mayúsculo en 2026.
Después de alzarse con su 39ª corona mundial (20ª en categoría indoor), va a por los 40 títulos. Y viendo la determinación y entusiasmo con la que afronta cada prueba del Mundial -incluso la exhibición que nos ofreció en nuestras instalaciones-, nadie duda que cumplirá su propósito.“Hubo un momento en el que me sentía invencible, muy fuerte, y me planteé los 20 mundiales como objetivo, pero nunca imaginé llegar a las puertas de los 40 títulos. Para mí sería un sueño conseguirlos y sin duda, la guinda al pastel”, confiesa el piloto de Piera, que lleva en la élite del trial, ganando de forma ininterrumpida desde 2007. “No sé cuál es mi techo. No creo que me jubile por edad o por potencial. Será por el desgaste, por las lesiones, porque siempre voy muy al límite” “No sé cuál es mi techo. No creo que me jubile por edad o por potencial. Será por el desgaste, por las lesiones, porque siempre voy muy al límite”, nos contó mientras se desplaza a ritmo de vértigo por las escaleras que dan acceso a las cuatro plantas del edificio de Prensa Ibérica, entre vítores y aplausos de los trabajadores que iban saliendo a su encuentro, alertados por el ruído de su Honda de 70 kilos, que Toni maneja como si fuera una extensión de su cuerpo, con habilidad impresionante.¿No te da miedo fallar?, le preguntaron cuando se disponía a deslizarse por una fina barandilla, en las escaleras de acceso al vestíbulo principal: “Fallar es parte del juego. Siempre va a haber errores, caídas, golpes...nunca sale todo perfecto y aunque lo sea, aunque ganes con un cero de penalización, siempre quedan cosas por pulir. Gane o pierda, si he dado el cien por cien estoy satisfecho”, aseguraba antes de aventurarse con un salto que dejó sin palabras al improvisado público de SPORT y del resto de cabeceras del grupo. “Empecé la temporada con dudas, no sabía si podría seguir adelante o tendría que parar para operarme, pero acabé el indoor a un gran nivel y lograr 40 títulos sería un sueño” La superioridad de Toni Bou es tal que no solo le ha permitido dominar su especialidad los últimos 20 años, sino que este invierno ha alcanzado su 39º título mundial sin bajarse nunca del podio pese a arrastrar una importante lesión, con dos tendones rotos en su hombro derecho. “Empecé la temporada indoor con dudas, no sabía si podría seguir adelante o tendría que parar para operarme, pero a partir de la cuarta carrera empecé a sentirme cada vez con más confianza y por suerte pude acabar el campeonato a un gran nivel”, explicó.“No he estado físicamente como me gustaría, porque hay zonas en las que no puedo ser agresivo, donde tengo que vigilar, para asegurar, pero eso también me ha hecho cometer menos errores y ser más competitivo”, advirtió, “A lo largo de todos estos años las he visto de todos los colores, pero de los malos momentos también se aprende”, dijoToni esbozando una sonrisa.No se engañen, Bou es todo amabilidad, un gran tipo, pero su padre, que le acompañó en su visita, reveló que ya desde niño tenía un carácter explosivo: “En casa su madre y yo nos preguntábamos ¿cómo puede ser que se porte tan bien y luego saque esa bestia?”. Y es que para ser un campeón de su calibre, hay que tener ese lado ‘oscuro’, admite Toni: “En mi vida normal soy súper tranquilo, pero es verdad que en competición me transformo. Soy extremadamente competitivo y cuando pierdo tengo esos dos o tres segundos muy malos”.Por suerte en su paso por la redacción de SPORT sacó a relucir su mejor versión, el Toni Bou más cercano y humilde, que no dudó en firmar autógrafos o fotografiarse junto a los compañeros que se lo pidieron. El indiscutible número 1, el piloto más laureado de la historia en las disciplinas de motor, es también una persona excepcional.
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