
Hay que renovarles a todos
April 6, 2026
SPORT
El Valencia CF hace tiempo dejó de tener ese punto de exigencia y no es cuestión de Europa, de ganar títulos o de pelear por ‘algo’ que no sea el descenso a final de temporada. Con Meriton, el valencianismo se ha acostumbrado a perder. Y en ese escenario cada año entramos en el día de la marmota. En un final de temporada donde se celebra con la boca pequeña la salvación, donde se alza ligeramente la voz contra los que mandan y donde se grita a los cuatro vientos contra el entrenador en cuestión.

Lo que antes era Baraja ahora lo es Corberán, pero por el camino se pierde la perspectiva de quién debe defender la camiseta del Valencia. La camiseta no solo la defienden los jugadores, que ahora tocará entrar en esa materia. La camiseta se defiende como lo hace el Celta. Porque después de una primera parte celeste sin nervio, fútbol, ni ocasiones, y por detrás en el marcador, llegan tres cambios y una reacción. Esa reacción de equipo sólido, con orgullo y que logra remontadas con dos cosas que el Valencia no ha mostrado en exceso: fútbol y orgullo. El modelo del Celta de hecho es el que debe imperar en el actual fútbol español. Apuesta por la cantera con los Carreira, Fer López (aunque haya hecho un camino de ida y vuelta a Inglaterra), Hugo Sotelo, Hugo Álvarez, Javi Rodríguez y compañía. Todo eso mezclado con jugadores con más edad como Starfelt (en Mestalla no estaba pero lleva una gran temporada), Marcos Alonso, Borja Iglesias y compañía. Mezclar ilusión con veteranos que son ejemplo. Y ese último matiz es importante. Las renovaciones En el Valencia sin embargo hace tan solo una semana y después de ganar al Sevilla parecía que había que renovar a todos. Son todos muy buenos. Cömert es un crack después de mucho tiempo sin valer ni para cuarto central, Ramazani merece 4 años porque tiene destellos y es muy amigo de Sadiq Y son solo dos nombres en una lista interminable de jugadores que tienen que entender que jugar en el Valencia no puede ser tan barato. Ahí está también el ejemplo de Thierry y Foulquier. O el problema es que necesitan más tiempo. El CEO también necesita tiempo Cuatro mercados más pedía el genio de la lámpara: Ron Gourlay. El escocés, con sonrisa simpática a su llegada a Valencia, y cierto currículum parecía haber cambiado la tendencia de gente poco profesional y válida que acostumbraba a llegar a Valencia desde la salida de Mateu Alemany en 2019. Pero la realidad es que dos mercados después, el Valencia está en el mismo punto. Empeorarlo era difícil y mejorarlo no tanto. Pero de momento no lo ha conseguido. Y eso que en la liga española una buena dinámica te hace subir 5 puestos de golpe. Los jugadores Guido no fue el mejor del partido a pesar de los cuatro goles y hay que ver cuánto dinero se le ofrece y poner cabeza a pesar de ser mucho mejor que la mayoría de los que le rodean, pero la realidad es que es valiente. Salió tras marcar dos goles y reconoció que estuvo mal en dos de los tres goles del Celta. No todos hacen eso por dos motivos. El primero por carácter, por esconderse y por no salir en la foto. A él le dio igual. El segundo porque muchos creen que no tienen culpa de nada. Y ese es uno de los principales males del equipo. El jugador no puede dar esa sensación de desidia cuando el partido se pone feo. Y mucho menos después de una primera parte competitiva. Es decir, los golpes no pueden afectarle tanto. Otro año más El gran problema es que este texto se está escribiendo en 2026, se escribió parecido en 2025 y puede escribirse si nada cambia en 2027. Porque el Valencia rara vez aprende de los errores. Y la gente ya no puede más. El mejor ejemplo es que ya a muchos no les apetece quedarse a pegar una pañolada de época. Porque incluso a la gente le han quitado eso. Pensar que protestar tenía consecuencias en el Valencia CF.
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