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El Sporting finiquita la temporada: dura derrota (3-1) ante el Racing de Santander
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El Sporting finiquita la temporada: dura derrota (3-1) ante el Racing de Santander

April 1, 2026
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El cuarto proyecto deportivo de Orlegi Sports quedó prácticamente resuelto en El Sardinero y lo hizo además de la manera más hiriente. Un loable Sporting de Gijón cayó en Santander ante un Racing que olfatea la Primera División. Villalibre apareció cuando se bajaba el telón para hacer un doblete. La derrota es durísima, gestada en el tiempo de añadido, cuando los asturianos ya cargaban sobre sus mochilas un punto pírrico, pero al menos trabajado.

El Sporting finiquita la temporada: dura derrota (3-1) ante el Racing de Santander

No hizo para nada un mal partido el equipo de Borja Jiménez. Pero cuando estás en llamas, es difícil apagar el incendio. No hay ahora un solo motivo para que la pelota saque una sonrisa a una ciudad apasionada que solo puede aferrarse a que el paso del tiempo convierta en esperanza lo que hoy son todo desgracias. Va la institución camino a verse atrapada una década en Segunda División. Y hasta los más románticos y hasta los más fieles se preguntan: ¿hasta cuándo durará este infierno?HTML ID:128683862Pareció no sentir el Racing de Santander la presión de los últimos resultados ni el miedo a perder un ascenso que se hace interminable. Salió estimulado. Las ganas pesaban más que la ansiedad; y los de José Alberto saltaron a El Sardinero dispuestos a demostrar por qué llevan todo el año en lo más alto. Enseguida embistieron con tal fuerza que vulgarizaron a un Sporting sometido en esos instantes. Guliashvili culminó ese gran arranque del Racing al rematar solo en el segundo palo una jugada hecha en la pizarra tras un saque de esquina que fue prolongada en el primero por Manu Hernando. Hasta dos jugadores locales remataron en el área pequeña del Sporting, víctima de su fragilidad. El córner cogió a la zaga gijonesa descolocada, en plena mudanza. La lesión de Kevin, a quien le ha mirado un tuerto en Gijón, desajustó las marcas, porque obligó a entrar a toda prisa a Guille Rosas justo antes de un saque de esquina. Ya saben lo que dicen los que saben de esto: un cambio en un córner es sinónimo de peligro.El tanto del internacional georgiano levantó a la gente en Santander y encogió aún más a un equipo rojiblanco acongojado en un lastimoso arranque. Sabían los asturianos de antemano de esos comienzos fulgurantes del Racing de Santander en El Sardinero. Pero ni con esas. Los gijoneses tardaron en entrar en calor en El Sardinero, error propio de un conjunto imberbe, ni mucho menos un candidato. Luego, es cierto, se desperezó el conjunto de Borja Jiménez, que se puso a jugar y tuvo un rato largo notable donde mereció mejor suerte. No deja de ser curioso que los momentos de mejor fútbol que tiene el equipo gijonés se produzcan siempre en los escenarios más lujosos de la categoría y ante los rivales de más talento. Cuando pierde el miedo y se atreve a sacar lo mejor de sí mismo, este Sporting es capaz de tutear a cualquiera. No todos los equipos acumulan a un tridente entre Gelabert, Dubasin y Otero. Aunque le pena esa mandíbula de cristal. Fragilidad en las áreas, donde se decide quién es héroe y quién villano. En mitad de esa crecida, Gelabert tuvo una ocasión clarísima para empatar tras una gran subida de Diego, de regreso al lateral en El Sardinero. Pero Ezkieta se convirtió en Courtois.Luego Daniel Palencia amenazó con detener el partido tras advertir el ‘speaker’ de El Sardinero de insultos de índole racista. El aviso dejó a más de uno con mal cuerpo, sobre todo por la cercanía del vergonzante episodio en el RCDE Stadium. Aunque desde el club verdiblanco se aclaró enseguida que aquel no era el problema, sino que el encuentro se había parado por menosprecios al entrenador rojiblanco, Borja Jiménez, igualmente reprobables. En cualquier caso, cuando se reanudó el juego, el partido era un correcalles –anticipado por Borja en la víspera–. Pero en ese ida y vuelta en el desenlace del primer acto quien más enseñó los dientes fue el Sporting. La zaga rojiblanca aguantó con enorme mérito a los revoltosos Andrés e Iñigo Vicente. Otero tuvo hasta dos ocasiones, la segunda, inmejorable. Primero Ezkieta volvió a hacerse enorme. Y después al cafetero le faltó calzar un par de números más para hacer el empate. Al descanso, un meritorio Sporting se fue por detrás en el marcador.No se achicó el equipo gijonés al regresar de los vestuarios. Subieron los asturianos las líneas, asumiendo riesgos. El equipo de José Alberto, mientras, se reordenó para evitar un correcalles. Ya no presionaban tan alto los verdiblancos, sino que más bien se agruparon en bloque bajo para cerrar los espacios y, después, tratar de herir al contragolpe en busca de las piernas de Andrés Martín, el más peligroso. El Sporting disfrutaba más de la pelota, pero no abundaban las opciones. Hasta que una jugada coral encontró una rendija, con el Racing derrapando en los dos laterales. Rosas se coló –de nuevo– por la espalda de Mario y vio cómo Diego, ultraofensivo, irrumpía solo en el segundo palo. El ahora lateral reventó la pelota, que acabó estrellándose en el brazo de Castro. Daniel Palencia no dudó: penalti. El VAR confirmó el castigo. Dubasin engañó a Ezkieta para conseguir un merecido empate. Aún quedaban más de veinte minutos por delante. Y el Sporting se vino arriba. Rosas siguió apareciendo sin vigilancia por la espalda de Mario. Gelabert estuvo a nada de voltear el partido, pero metió demasiada rosca a un disparo. Ya en el ocaso, con los dos equipos apretando, Borja hizo estrenarse al jovencísimo Conde, firmado en el mercado de enero por Emilio Gutiérrez para el filial y convertido en cuestión de apenas un mes en un recurso de la primera plantilla. Pero hay heridas que no tienen fin. Y cuando parecía amarrar un orgulloso empate, el equipo se vino abajo. El Racing se tiró a la yugular, consciente de que le iba la vida. Y al Sporting, valiente y, por momentos, osado, le temblaron las piernas. Villalibre metió la suya para llevar a El Sardinero al éxtasis. Pero la locura fue eterna en Santander, porque todavía seguía celebrando la grada, cuando “El Búfalo” hizo el doblete. Todo en cuestión de minutos y en el tiempo añadido. Un bajonazo para el Sporting y su gente. Y una derrota que baja la persiana a otra temporada para olvidar

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Bias: center
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