El Deportivo de Mario Soriano
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El Deportivo de Mario Soriano

April 5, 2026
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Los equipos que suben son aquellos que tienen una mayor capacidad para reinventarse, para resistir, para rescatar a secundarios de las últimas líneas de los créditos del cine. Mil vidas. Se habría hecho de oro quien hace meses hubiese pronosticado el tanto salvador de Dani Barcia en Gijón, que Bil sería hoy el delantero titular, que Mulattieri fuese a recuperar la pegada en el último tramo, que Altimira iba la gasolina súper de este equipo, que Noubi se iba a convertir en ese central imperial que vale muchos millones de euros y que habría vida para este equipo sin Mella y Yeremay.

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Pero es así. Porque los ascensos exigen tanto que dan la vuelta a los equipos como un calcetín. Porque no hay temporadas lineales, porque a nadie le va a sobrar nada. No se ganan el derecho a una plaza en Primera División las mejores plantillas, sino las que más progresan. Todo ha mutado en el conjunto coruñés desde que el equipo se hizo las pruebas médicas de pretemporada, allá por el mes de julio. Los nombres van y vienen y ya empiezan a parecer pocos 25 protagonistas para este película que aspira a happyend. Pero si hay algo inmutable y a lo que el Dépor se ha agarrado en todos y en cada uno de los partidos, en los momentos altos y bajos de esta temporada, es a Mario Soriano. Si el pasado ejercicio no se podía entender el Deportivo sin la huella y la impronta de Yeremay Hernández, ahora ese papel central y protagonista es para el madrileño. Ojalá el 10 canario pudiese a día de hoy disputarle ese cetro, pero las molestias físicas derivadas de la pubalgia que padece y los laberintos tácticos y mentales a los que se ha visto expuesto en los últimos tiempos, han extraviado su campaña. Se le echa de menos. Hoy el juego del equipo empieza y acaba en él por fútbol, carácter, fortaleza e hiperactividad Y no es solo lo que aporta Mario Soriano, que es una barbaridad, es que el juego del Deportivo nace y muere en él. Todo gira en torno a él. A su fútbol, a sus pulmones, a su hiperactividad. Por esa capacidad que tiene de abarcar campo o de cumplir en casi cualquier tarea, sus cometidos se han ido ampliando de tal manera que se le ve sacando la pelota en la base o tirando a puerta en el minuto 90 para casi darle la victoria al Dépor ante el Málaga. Se le escapó ese remate. Y sacó la lengua fuera lamentándose. También podría haberlo hecho por la cantidad de kilómetros que recorre en cada encuentro y por la infinidad de golpes que se lleva. Un imán para sus compañeros y para las patadas de los rivales. Son ya 101 partidos los que ha disputado de manera consecutiva, sin que puedan con él las lesiones, las sanciones y los gustos a veces inescrutables de los entrenadores. Su forma de jugar y esa capacidad para ser indestructible, cuando la altura y la envergadura tampoco juegan a su favor, hablan de un futbolista absolutamente entregado a su profesión. Es risueño y sigue siendo un niño, su capacidad para ser responsable es máxima. Un monje. No solo para entender el juego, sino para responder al máximo nivel con su cuerpo en situaciones extremas, para saber que cuidarse y mimar los detalles es su mejor inversión y su deber. Todo a sus 23 años y después de haberse terminado de criar en Riazor, de haber pasado unos primeros meses oscuros en el equipo, de haberse dado cuenta de que su sitio estaba en A Coruña tras irse cedido al Eibar. Si todo acaba como el deportivismo desea, el madrileño y coruñés de adopción habrá jugado con el Deportivo en Primera RFEF, en Segunda y Primera División. Ojalá. Pocos trayectos dignifican más. No estuvo en el ascenso, pero sí vivió las desgracias del Albacete y el Castellón. Germina en el dolor y la desgracia y cristaliza en las buenas y en las alegrías.La semana del que fichaNo han sido fáciles los últimos tres años para Fernando Soriano, a pesar de que llegó con el equipo en Primera RFEF y ahora oposita a llevarlo a Primera División. Si culmina esa obra que tiene a medias, nadie habrá llevado al club del infierno al cielo tan rápido en la historia blanquiazul, ya que cuando bajó a la tercera categoría en 1974 y 1980 no regresó a la máxima competición hasta 1991. Un mundo. En la cuenta del aragonés, ha habido fichajes mejores y peores, momentos de angustia y estrés que pondrían a prueba a cualquiera. La profesión de director deportivo, además, se ha convertido en una de esas en las que todo el mundo cree saber, en la que todos lo vieron antes. Hace un par de meses, con el equipo más cerca del séptimo puesto que del segundo y con cánticos a Antonio Hidalgo en la grada de Riazor, atravesaba otro de esos momentos de turbulencias. Tampoco es que sean nuevos para él, de todo se hace cuero. El panorama ha cambiado para Soriano de manera radical en cinco semanas. sobre todo en la última. Tiene una renovación en el bolsillo hasta el 30 de junio de 2029, que le refrenda de manera inequívoca desde el consejo; y lucen sobremanera contrataciones suyas como Noubi, Quagliata o Altimira. Son todos futbolistas capitales en estos momentos y que también se han convertido en un cheque al portador si fuese necesario. Unos días inmejorables para su figura. Siempre desconfiado, ni veía antes el precipicio ante sí en las malas, ni aprecia ahora un camino de rosas hacia Primera División. Un desenlace por descubrir.

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