David de Usagi Electric se ha metido en otro de sus proyectos para resucitar un ordenador del pleistoceno. O así. Son proyectos que me apasionan por mi interés en la historia de la informática pero que me «acongojan» casi a partes iguales porque creo que yo habría muerto electrocutado varias veces de meterme en ellos. En este caso se trata de resucitar un Librascope General Precision LGP-21 que él dice que podría ser el primer ordenador personal. Lo dice porque, comparado con otros ordenadores de la época, sus componentes, en especial su CPU, los puede mover sin ayuda porque en vez de unos cientos de kilos tan sólo pesan unas decenas de kilos. De hecho la CPU deñ LGP-21 sólo pesa 41 kilos. Y si le añades la impresora, lector y perforador de cintas, monitor y teclado no llega ni a los 200 kilos. Además, ocupa relativamente poco. A mí me parece una afirmación cuando menos arriesgada. Pero el LGP-21 es muy interesante porque es la versión transistorizada –los circuitos integrados aún estaban empezando a ser una cosa en 1963, año en el que este ordenador salió al mercado– y de bajo coste —algo menos de 150.000 euros en la actualidad— del LGP-30. Que es el ordenador –de válvulas– en el que Edward Lorenz y Margaret Hamilton empezaron a trabajar en modelos numéricos para predicciones meteorológicas. Muy pronto descubrieron que pequeños cambios en los datos llevaban a grandes cambios en los resultados del modelo, lo que llevó a Lorenz a descubrir los atractores extraños y el efecto mariposa, dos conceptos fundamentales de la teoría del caos, de la que se le considera fundador. Margaret Hamilton, por su parte, terminaría dirigiendo el equipo que desarrolló el software para los ordenadores del programa Apolo. Y de hecho es una de las protagonistas del capítulo La informática siempre ha sido cosa de mujeres de nuestro libro Se suponía que esto era el futuro. En cualquier caso, y volviendo al LGP-21, este ejemplar en concreto fue adquirido en septiembre de 1963 por el Laboratorio Científico de Los Álamos, ahora el Laboratorio Nacional de Los Álamos, y finalmente terminó en manos de Tom Jennings, el creador de FidoNet, quien se lo ha cedido a David para que haga su magia. En este primer capítulo David se asegura de que la fuente de alimentación funciona correctamente y de que, una vez comprobado esto, la CPU y la memoria de disco —una versión aplastada del tambor magnético, por así decirlo– arrancan sin echar humo ni nada parecido. Luego vendrá ir probando el resto de los componentes para por fin poderlos conectar a la CPU y así ir diagnosticando el ordenador. David quiere tenerlo listo para la Vintage Computer Festival Southwest, que se celebra en unas diez semanas, así que pronto llegarán nuevas dosis de este proyecto. Y por fin podremos saber por qué este ordenador tiene un nivel de aceite. Relacionado, La apasionante historia de como intentan devolver a la vida un ordenador de válvulas de 1956 Así se programaba un ordenador de esos que sólo tenían filas de interruptores y luces en el frontal como el Data General Nova 1210 _____El enlace a Amazon lleva nuestro código de asociado. Así que si compras el libro o incluso alguna cosa más que no tenga nada que ver tras seguirlo puede que cobremos alguna pequeña comisión. Pero si lo compras en la librería de tu barrio nos parecerá igual de estupendo. Enlace Permanente
March 27, 2026