Con el Deportivo en el alambre, juego revuelto y mágica solución
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Con el Deportivo en el alambre, juego revuelto y mágica solución

March 29, 2026
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El Deportivo lleva tiempo refugiándose en los nombres para sostener el proyecto, para justificar en incompatibilidades por qué no funcionaba ese engranaje que le ha producido desvelos a Antonio Hidalgo. Resolvían de manera individual, en jugadas aisladas. Pero no encajaban, nada fluía. Desesperante. Ha tenido que confluir la tormenta perfecta con Yeremay Hernández y David Mella en la camilla para que las cavilaciones del técnico acabasen alumbrando al Deportivo más natural, más orgánico, de los últimos meses.

Con el Deportivo en el alambre, juego revuelto y mágica solución

Ese que ocupa las bandas, que no ataca solo por dentro, que va al espacio y no solo pide la pelota al pie, que intenta, de manera aún irregular, la presión tras pérdida, que juega con un delantero que ofrece soluciones, un equipo al que se le ve suelto y confiado con la pelota. Sin excesos, pero al menos un punto de luz que impulse y refuerce la indudable calidad que tiene el grupo. Que no todo lo sustente una genialidad o la fe, esa que le ha llevado a meter 16 de sus 49 goles a partir del minuto 75 de sus partidos. La Zona Dépor. Algo más. Una idea, un plan, una obra propia y reconocible sobre el terreno de juego.Y no tiene nada que ver con David Mella y Yeremay Hernández, ellos eran los primeros que lo sufrían. Uno empujado al centro, desnaturalizado, donde se le multiplicaban innecesariamente las funciones, o perseguido por las molestias de pubis. El otro lejos del área, enredado en perseguir extremos y multiplicando esfuerzos o forzado a centrar con su pierna mala o a jugar por dentro, cuando le gusta sentir la cal en la bota. Un par de callejones sin salida que tampoco le han ayudado. Un embudo en el que ellos eran los primeros damnificados y que ahora empieza a desaparecer. Es muy probable que ellos mismos encajasen hoy de una manera mucho natural en este nuevo ecosistema ideado por Antonio Hidalgo. Que también les realzase.Empezar a edificar los pilares de un equipo o haber encontrado un camino cuando el mes de abril llama a la puerta habría significado para casi cualquier entrenador de Segunda División recibir malas noticias. Pero el Dépor se ha ido sosteniendo en la tabla, ha conseguido que esa inconsistencia no se trasladase del todo a los puntos que iba sumando, que la confianza en el técnico no decayese en las oficinas de Abegondo ni en las de la rúa Nova. Y así llega al final de Liga en plena lucha por el ascenso directo, con su grada decidida a empujar a pesar de las patentes diferencias y con el equipo mostrando una soltura inédita en las últimas semanas. También hay síntomas latentes de fortaleza porque Samuele Mulattieri ha vuelto a marcar, porque Dani Barcia ha regresado del fondo del banquillo para parecer a ese jugador que todo el deportivismo quiere que sea y porque Riki delineó en Gijón algunos de esos pases largos que encandilaron a la Dirección de Fútbol para fiarlo todo a él.Una declaración de intencionesEsa confianza en Hidalgo tiene que ver con que el Deportivo, como institución, tiene una lógica obsesión con construir más allá de los resultados, aunque sea imposible rehuirlos. Que no se lo coma todo la volatilidad y la ansiedad por la necesidad de que el Dépor regrese ya al lugar que le pertenece y del que nunca debería haber salido. Que un proyecto no solo se mida por un ascenso, aunque sea inevitable que vaya a ser la gran vara que dicte sentencia esta temporada. Ir más allá del cortoplacismo y ser capaz de levantar la vista y mirar más allá. En ese sentido, además de no titubear con el técnico en una liga con curvas, el club coruñés ha decidido esta semana renovar a Manuel Pablo y, sobre todo, apostar por la continuidad de Fernando Soriano hasta 2029, cuando ni siquiera existía premura para ampliar una vinculación que tenía vigor hasta 2027. Y todo antes de la recta final, antes de llegar a un desenlace que puede incluir una fase final que amenaza con hacer saltar todos los marcapasos de A Coruña. Más allá de aciertos y errores, Soriano ha creado una dinámica, unos espacios y hasta una muy valorada cultura de trabajo en Abegondo. Ha cumplido, además, todas las veces que le ha dado su palabra al presidente y al consejo (ascenso, asentamiento en Segunda y pelea por el play off) y tiene sintonía para trabajar con quien está en la cúspide. Así se le ve. La vida de un entrenador y un director deportivo la dictan los resultados y muchas veces las emociones de una grada que siempre hierve. Pero el gesto del Dépor es inequívoco con el Director de Fútbol que pilló al club en Primera RFEF y que está en plena pelea por llevarlo a Primera División. Hay Fernando Soriano para rato, aunque en el fútbol nunca se pueda poner la mano en el fuego por nada. Si cumpliese el contrato que tiene en A Coruña, serían seis temporadas en Riazor. La figura del director deportivo o del responsable de fichajes es relativamente nueva en el mundo del fútbol y más en un Dépor que, bajo el influjo de Lendoiro, centraba toda esa tarea en su olfato. El aragonés es, sin duda, el que más tiempo ha pasado en el cargo. Además de Richard Barral o Carmelo del Pozo, también estuvo Beci mucho tiempo como secretario técnico. No hay punto de comparación con Soriano. El tiempo y el futuro recolocarán su figura.

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