
Cazorla vence a Esteban: así fue el partido del centenario del Real Oviedo
March 28, 2026
SPORT
Había una forma de celebrar cien años de historia y el oviedismo la encontró. Un partido de fútbol, como siempre, como desde el principio. Pero con las caras de antes, con el Tartiere a medio gas y con un tifo tan grande que casi se carga el encuentro antes de empezar. El Fondo Norte lo tenían preparado desde hacía tiempo. Una lona de grandes dimensiones que ocupó toda la grada y en la que aparecían Cazorla, Cervero, Esteban, Carlos Muñoz, Herrerita y Lángara, junto al escudo del Real Oviedo y al del antiguo Oviedo Fútbol Club, con el 1926-2026 bien visible.

El problema fue que, al caer, la lona terminó directamente sobre la portería de Esteban. El partido tuvo que detenerse unos minutos mientras el personal de seguridad y los propios aficionados del Fondo Norte retiraban la lona a pulso. Con el campo despejado y las porterías libres de lonas, comenzó el partido. El equipo de Santi Cazorla salió con Unanua bajo palos; Javi Venta, Abrante, Marchena y Monreal en defensa; Cazorla y Marcos Senna en el centro; y Joaquín, Héctor Font y Adrián López acompañando arriba a Julio Baptista. El de Esteban formó con el propio portero entre los palos; Otero, Javi Navarro, Danjou y David Fernández en la zaga; Dani García Lara, Paulo Bento, Soriano y Amavisca en el medio; y Catanha y Piatti en punta. Por los banquillos desfilaron durante el encuentro, César Arzo, Xisco Nadal, Joseba Llorente, Carlos Kameni, Alberto Reina, David Costas, Aleix Vidal, Ángel Luis, Antonio Álvarez-Ito, Juan Sánchez, José María Movilla, Quique de Lucas, Jan Stankovic, Leonardo Ulloa, Viti, Pablo y Mario, los dos hijos de Esteban, y Enzo, el hijo de Cazorla. Vídeo ID: 128536231La primera ocasión fue para el equipo de Cazorla, con Joaquín al remate tras una asistencia de Julio Baptista. Los compañeros de tenis, por aquella broma viral de No sé ni coger una raqueta, Julio, se reencontraron sobre el césped del Tartiere. Baptista frenó antes de chocar con Esteban y la cosa no pasó a mayores, mientras Joaquín se alejaba riéndose. Algo que le caracteriza y que repitió durante prácticamente todo el encuentro, bajo la atenta mirada de sus dos hijas desde la grada. No tardó en llegar el primero. Joaquín abrió el marcador para el equipo de Cazorla. Fue entonces cuando Joaquín Pajarón, el humorista encargado del banquillo azulgrana, tomó una de las decisiones del partido: sacó al campo a Enzo, el hijo de Cazorla, para que jugase junto a su padre. El Tartiere lo celebró como si fuera un gol. El empate llegó desde donde nadie lo esperaba y con toda la calidad del mundo. Pablo Piatti agarró el balón fuera del área, miró la portería y disparó un derechazo ajustado al palo izquierdo de Unanua. Golazo. El ex del Almería, que tiene esas cosas, puso las tablas en el marcador. La polémica no tardó en asomar, porque en un partido así también hay que quejarse un poco a los árbitros. Piatti caía dentro del área y Mejuto González, el colegiado mítico del fútbol español que ejerció de árbitro en la tarde, señalaba penalti a favor del equipo de Esteban. El propio guardameta fue elegido por sus compañeros para lanzarlo y no falló: disparo potente a la escuadra derecha de Unanua. 2-1 para los del meta avilesino. Lo que vino después solo se puede ver en un partido así. Cervero, actual doctor del primer equipo del Oviedo, entró al campo, recibió un pase de Joaquín y marcó en la portería de Viti. El mismo Cervero que anotó aquel gol en el play-off ante el Cádiz que devolvió al Oviedo al fútbol profesional se fue al suelo a hacer las mismas planchas de entonces. El Tartiere estalló. Dos minutos después, volvió a marcar: otra asistencia de Joaquín, con Enzo de por medio, y el 3-2 para el equipo de Cazorla antes del descanso a manos de Cervero. En el intermedio, Javi Robles salió al césped y entonó su himno Vamos, Real Oviedo, mientras las hijas de Joaquín Sánchez se convertían en las protagonistas absolutas de la tarde. La cola de aficionados que querían hacerse una foto con ellas fue tal que siguieron sacándose fotos bien entrada la segunda parte. La reanudación empezó con otro golazo. Carlos Marchena, desde fuera del área, ponía el 4-2 en el marcador y dejaba el partido prácticamente sentenciado. Como novedad en la segunda mitad, Alberto Reina entró al campo para jugar junto a Cazorla, algo que el oviedismo lleva tiempo pidiendo que ocurra en competición oficial y que esta tarde pudo ver aunque fuera en versión benéfica. El 4-3 lo hizo Catanha, recortando distancias para el equipo de Esteban en los minutos finales. No hubo más goles. Victoria para los más jóvenes, entre comillas, los de Cazorla. La fiesta terminó como tenía que terminar: con el himno del centenario de Melendi sonando en el Tartiere y una hilera de niños recorriendo las bandas con banderas azules. También sonó el himno de Asturias, interpretado por la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo, y se pudo escuchar algún cántico contra la directiva. Pero es que cien años dan para mucho, y seguro que los próximos cien, también.
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