Agnósticos de la remontada
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Agnósticos de la remontada

April 13, 2026
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«El que no crea que no vaya». La frase comenzó a repetirse con el cuerpo del Celta aún caliente sobre Friburgo después de haber sido zarandeado por esos alemanes que tengo la sospecha parecieron mejores de lo que realmente son. Fue pitar el árbitro y algunos aficionados se convirtieron en lo más parecido a los disciplinados políticos que repiten la consigna que el partido les hace llegar cada mañana por Whattapp para que nadie se aparte del discurso oficial y se le ocurra esa temeridad de tener discurso propio.

Agnósticos de la remontada

«Si no crees no vengas, si no crees cede tu abono, si no crees vete al cine», Claudio se sumó también a esta corriente ayer después de que, en una tarde de verdadero espanto, el Oviedo dejase clara la importancia capital que tiene Starfelt (y Miguel Román) en esta plantilla. Nunca una lumbagia ha dolido tanto. Lo sucedido en los últimos días en el área del Celta parece una campaña orquestada por el agente del sueco para conseguir una oferta de renovación que quite el sentido. En vez de levantarse en Punxsutawney para ver a la marmota Phill pronosticar la duración del invierno como le sucedía a Bill Murray el Celta se quedó en la segunda parte del partido frente al Alavés. Incluso iba vestido igual –lo de la Liga Retro es uno de los mayores timos paridos por la banda de Tebas– para que no hubiese muchas dudas de que en cuerpo y alma seguía con el aquelarre iniciado después de que Jutglá marcase el 3-0 a los vitorianos.Y entonces llegó Claudio y después de una serie de frases ejemplares, que firmo con sangre, sobre la justicia de creer en esta plantilla por todo lo que viene haciendo en las últimas dos temporadas (son graciosos y hasta tiernos quienes acusan de falta de ambición a un equipo que, a un mes de que acabe la temporada, marcha sexto en Primera División y está en cuartos de final de una competición europea) se sumó a la corriente de opinión puesta en marcha tras el partido de Friburgo y soltó el mensaje de marras: «El que no crea que no venga». La caza del perverso agnóstico de la remontada capaz de infiltrarse en la grada para contagiar su ateísmo a los vecinos de asiento. En este tiempo de eslóganes y consignas impactantes la frase repetida por Claudio suena rotunda, redonda, ideal para poner en las marquesinas de las paradas del Vitrasa o para montar una campaña en redes. Que lo metan en la máquina de la IA a ver qué puede hacer con ella y con Makelele. HTML ID:101707390Creer. Conozco gente que lleva décadas pagando el abono y casi nunca ha creído. Acuden a Balaídos con una fe inquebrantable, se angustian, sufren, disfrutan, aprietan los puños, se muerden los labios, gritan de entusiasmo, se mueren por dentro en los días más duros y se transforman en niños exultantes en los más felices, pero jamás se han planteado al cruzar la puerta del estadio (donde por lo visto van a poner el jueves arcos para detectar incrédulos) si creen o no en la victoria. Acuden con la esperanza infinita de encontrarse con ella. Eso es lo que les mueve y eso harán el jueves. Con más o menos entusiasmo, con convencimiento o sin él. «Vienen de todas partes» decía Armando en un precioso reportaje sobre los celtistas que acudieron a Friburgo desde mil lugares diferentes. Así será otra vez. Los fatalistas lo serán un poco más, los optimistas (que los hay y no son pocos) pasearán su mirada excitada por la ciudad y disfrutarán casi más de esas horas previas en las que cualquier cosa es posible. Estarán allí todos a las siete menos cuarto dispuestos a dar el primer grito de ánimo de una tarde que ojalá tengamos que recordar durante el resto de nuestros días. Nadie preguntará a su vecino de asiento si cree o no. Eso os corresponde a vosotros, querido Claudio. Lo dejé escrito un día de estos. Intuyo que en medio del vaivén emocional que suelen ser esta clase de partidos (y dando por hecho que el Celta recuperará la seriedad perdida en las últimas semanas) habrá un ventana de oportunidad, un instante en el que se abrirá la puerta del manicomio y la cuestión será si el Celta se cuela por ella como una estampida de bisontes para que la locura imprescindible en estos intentos de remontada pueda apoderarse del estadio y se trague al Friburgo. «Algo ocurrirá» me decía ayer un celtista con un tono de misterio y emoción al tiempo. Esperanza habrá de sobra.Papá y mamá te acompañan: Carla Lago se estrena en la Vig-Bay tras perder a sus padres en dos años por inesperadas enfermedadesHace ya tiempo que mis piernas renunciaron a regresar a esa Vig-Bay en la que tanto disfruté y sufrí. Cuando llega esta fecha siento cierta envidia de quienes se cuelgan el dorsal para participar en una media maratón que ya es patrimonio deportivo, cultural, turístico y sociológico de Galicia. Esta semana, como acostumbramos, asomaron en las páginas del periódico diferentes historias de quienes se aventuran, por la razón que sea a lanzarse a la carretera de la costa. De todas ellas me quedo con la de Carla, la chica que encontró en correr y en preparar esta carrera el motor para superar la inesperada muerte en dos años de sus padres. Emociona su relato y demuestra la marea de sentimientos que arrastra una carrera como esa.Hora de marcharse. Contengan como puedan los nervios de aquí al jueves. Yo me voy a buscar un lugar donde vendan algo de fe.HTML ID:107027849

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